Casa Durazno
Créditos
Arquitectos | Arturo de Armas + Damián León
Año | 2025
Localización | Santa Cruz de Tenerife
Superficie | 140m2
Encargo | Privado
Consultores | Nueva Terrain – Ica Ingenieros
Empresa Constructora | Promociones Roycasa Canarias SL
Se sitúa en el Puerto de la Cruz como una pieza contenida y silenciosa, concebida para dos vidas que buscan un mismo gesto esencial: habitar la luz. Madre e hija imaginaban un refugio doméstico donde el tiempo pudiera dilatarse entre el cielo y el mar, sin estridencias, sin artificios, únicamente con la precisión de lo necesario.
La vivienda se articula desde una voluntad clara de disolución de límites. El interior y el exterior se entrelazan mediante grandes paños acristalados sin perfilería central, capaces de abrir por completo el espacio hacia el jardín, convirtiendo la estancia en una prolongación directa del paisaje. La arquitectura no se impone sobre el lugar; lo filtra, lo enmarca y lo incorpora como parte de la vida cotidiana.
El núcleo central de la casa —salón, comedor y cocina— se organiza como un único espacio continuo, desjerarquizado, donde las actividades se superponen sin interrupciones. La sección se eleva ligeramente para potenciar la percepción de amplitud y favorecer una relación constante con la luz natural, que recorre la vivienda a lo largo del día.
En la zona más íntima, tres dormitorios completan el programa, incluyendo una suite principal concebida como un ámbito de recogimiento. La iluminación indirecta mediante falsos techos genera una atmósfera serena, mientras que los baños se resuelven con una precisión material contenida: cerámica encastrada, perfiles mínimos y zócalos enrasados que disuelven cualquier lectura constructiva superflua.
El proyecto se apoya en una economía de medios deliberada, donde la simplicidad no es reducción sino depuración. Cada encuentro constructivo ha sido cuidadosamente resuelto, entendiendo que la calidad arquitectónica se desplaza precisamente a esos puntos donde la materia se une, se corta o desaparece. Esta atención al detalle permite sostener una arquitectura esencial dentro de un presupuesto contenido, sin renunciar a la calidad espacial ni material.
La vivienda incorpora además una estrategia climática pasiva basada en grandes vuelos perimetrales que regulan la incidencia solar, optimizando el confort térmico a lo largo del año. La sostenibilidad se completa con sistemas activos de eficiencia energética, incluyendo placas fotovoltaicas integradas.
Los materiales refuerzan esta lógica de continuidad y sobriedad: un mortero de cal en el exterior que dialoga con la luz atlántica, y una pintura al agua en el interior que preserva la neutralidad atmosférica del espacio habitado. Nada busca protagonismo, todo contribuye a una misma intención: construir un lugar habitable, estable y sereno.
Casa Durazno se entiende como una arquitectura contenida, precisa y luminosa que convierte lo cotidiano en experiencia espacial, y lo doméstico en un ejercicio de equilibrio entre materia, luz y paisaje.