
El bambú o bamboo, a menudo llamado “acero vegetal”, se ha consolidado como uno de los materiales más versátiles en la arquitectura contemporánea. Su ligereza, resistencia a la tracción y capacidad de crecimiento acelerado lo convierten en un recurso sostenible de gran valor. Al trabajar en seco —sin artificios pesados ni procesos industriales— el bambú permite soluciones estructurales innovadoras con un medio que existe desde hace siglos: entramados reticulados, cubiertas de doble curvatura y uniones que aprovechan su flexibilidad natural.
Una lección que trasciende lo técnico: la verdadera innovación no siempre está en inventar lo nuevo, sino en redescubrir lo que la tierra nos brinda. Como afirmó Frei Otto, pionero en estructuras ligeras: “El arquitecto debe descubrir las leyes de la naturaleza y aprender de ellas para proyectar.” En este sentido, el bambú nos muestra una forma posible de construir de manera eficiente, armónica y profundamente conectada con el paisaje.





Fotografía
Arturo de Armas