«…lo vernáculo no es un estilo; es una respuesta…» Hassan Fathy

palapa

Tan simple como un sistema estructural de madera local y hoja de palma a modo de cobertura sirve para alojar el mejor espacio habitable en climas cálidos. Y es que a veces, lo esencial basta. O mejor dicho, lo esencial lo es todo.

Se debe construir con lo que se tiene a mano —con lo que brota de la tierra que se pisa— no es solo una elección técnica, sino un acto de humildad, de inteligencia climática y de respeto ancestral.

Bajo la sombra de una cubierta de palma, sostenida por vigas de madera que crujen con el viento, se encuentran el frescor, la intimidad y la conexión con el lugar. Aquí, la arquitectura no compite con la naturaleza: la celebra.

Hassan Fathy mencionó que «…lo vernáculo no es un estilo; es una respuesta…» Una respuesta milenaria que sigue latiendo, recordándonos que no todo lo moderno necesita acero ni todo lo confortable depende de un sistema mecánico.

En un mundo saturado de artificio, recuperar lo simple no es retroceder, sino avanzar con conciencia.
Quizás, después de todo, construir bien no es construir más… sino construir con alma.

Fotografía
Arturo de Armas